Historia
agosto 17, 2026

La apuesta de 105.000 millones de dólares de Nvidia en Ohio pone bajo los focos la factura eléctrica de la IA

El respaldo de Nvidia al campus planeado de OpenAI en Ohio promete empleos y una capacidad de computación inmensa, pero su plan energético altamente dependiente del gas y su compleja financiación agudizan los temores sobre los costes y una posible burbuja de IA.

Nvidia está apostando a que la próxima fase de la inteligencia artificial se construirá no solo sobre chips, sino sobre una promesa a escala industrial de asegurar suelo, energía y financiación. En Ohio, esa promesa conlleva un coste lo suficientemente elevado como para reavivar las preocupaciones sobre las facturas de energía y los balances cada vez más entrelazados de la IA.

El proyecto se centra en el centro de datos Ports-Pike que OpenAI planea cerca de Cincinnati, que será construido y propiedad de SB Energy, vinculada a SoftBank. Nvidia dijo que invertiría 1.500 millones de dólares en el promotor y se convertiría en el proveedor exclusivo de la infraestructura de computación del campus, a la vez que ofrecería hasta 105.000 millones de dólares en apoyo crediticio para la construcción y obligaciones relacionadas. El emplazamiento podría pasar de 4,25 gigavatios de capacidad a 8 gigavatios.

OpenAI anunció después un contrato de arrendamiento de 10 años, presentando el campus como una apuesta por el empleo y la infraestructura: 35.000 puestos de trabajo en construcción y 2.500 empleos permanentes de operación, con una capacidad inicial prevista para 2028. Sus partidarios ven en ello un modelo para construir el vasto entramado informático que, según las empresas de IA, necesitan.

Pero la escala del plan energético es el punto de presión político y financiero. SB Energy tiene la intención de construir al menos 10 gigavatios de nueva generación, incluida una propuesta de planta de gas natural de 9,2 gigavatios en un antiguo emplazamiento federal de enriquecimiento de uranio. Solo se espera que esa planta cueste 33.000 millones de dólares; los costes de construcción de plantas de gas han aumentado un 66% en dos años, y la futura competencia con los mercados de exportación podría hacer que los precios del gas suban de forma pronunciada en algunas regiones.

La financiación también ha generado un examen minucioso porque Nvidia suministra los chips, invierte en el promotor y garantiza importantes obligaciones de pago de alquiler y de energía. El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, rechazó la crítica de la financiación circular: “¿Es esto financiación circular? No. OpenAI pagará el alquiler.” La disputa va más allá de la semántica: los defensores lo describen como una suscripción de infraestructura a largo plazo, mientras que los críticos ven una cadena de compromisos de alto riesgo que podría amplificar cualquier tropiezo en la demanda de IA.