Historia
agosto 22, 2026

La salida a bolsa de 66.000 millones de dólares de Unitree choca con la advertencia de su CEO de que los humanoides útiles aún están a años de distancia

El extraordinario debut de Unitree en Shanghái la ha convertido en símbolo del impulso de China por los robots humanoides. Sin embargo, su fundador Wang Xingxing afirma que los robots aún no pueden adaptarse de forma fiable a trabajos desconocidos, lo que pone de manifiesto la brecha entre el entusiasmo del mercado y la preparación comercial.

La salida a bolsa espectacular de Unitree convirtió de la noche a la mañana a un fabricante de robots bailarines en una de las apuestas tecnológicas más candentes de China. Su fundador, sin embargo, advierte que las máquinas a las que los inversores están dando valor como si fueran del futuro todavía lidian con la caótica realidad del presente.

La fiebre comenzó el miércoles en Shanghái, cuando las acciones del fabricante de robots humanoides se dispararon hasta un 629% en las primeras operaciones, un vívido indicador de la confianza de los inversores en el impulso tecnológico de China. Unitree terminó finalmente la sesión un 460% al alza tras recaudar unos 900 millones de dólares en su OPV, elevando su valoración a aproximadamente 66.000 millones de dólares, por encima de la última valoración reportada de 39.000 millones de dólares de su rival estadounidense Figure AI.

El argumento alcista es poderoso. Pekín ha identificado a los humanoides como tecnología estratégica, mientras que las empresas chinas han aprovechado la cadena de suministro del país para dominar los envíos; una estimación situó a las firmas chinas en el 97% de los envíos mundiales de robots humanoides en la primera mitad de 2026. Unitree, cuyos robots se han convertido en un elemento fijo de la Gala del Festival de Primavera, concentró alrededor del 31% de ese mercado, según Smart Analytics Global.

Pero el jueves trajo una valoración más prudente por parte de Wang Xingxing. En la Conferencia Mundial de Robots de Pekín, el director ejecutivo de 36 años afirmó que el “momento ChatGPT” del sector podría llegar “en 2 a 3 años en el escenario más rápido, y en 5 o incluso 10 años en el más lento”. Su referencia es exigente: un robot debería poder entrar en un hogar o lugar de trabajo desconocido y completar aproximadamente el 80% de las tareas a partir de instrucciones de voz o texto.

Eso sigue estando muy lejos de la realidad actual de Unitree. Wang dijo que sus robots son menos eficientes que los trabajadores humanos y necesitan volver a entrenarse para cada nueva tarea. El mercado pareció asimilar parte de esa cautela: tras el salto del primer día, las acciones cayeron alrededor de un 19% el jueves y otro 2% el viernes.

La tensión ahora es evidente. Los inversores ven a un campeón nacional con un hardware espectacular y una enorme ventaja del pionero; Wang ve a una industria que aún persigue software adaptable, manos fiables y los últimos milímetros de precisión física. Mientras tanto, una prohibición estadounidense de nuevos robots extranjeros amenaza un importante mercado en el exterior, añadiendo riesgo geopolítico a una valoración ya de por sí ambiciosa.

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