Historia
agosto 25, 2026

Los robots chinos que baten récords superan a Bolt y luego se estrellan contra el muro

Humanoides chinos corrieron 100 metros más rápido que Usain Bolt en los juegos de robots de Pekín, mostrando rápidos avances en velocidad, mientras que los violentos choques en la meta dejaron al descubierto lo lejos que aún está la fiabilidad en el mundo real.

Los humanoides chinos han superado al hombre más rápido de la historia. Pero en las Olimpiadas de robots de Pekín, la recta de victoria termina en un muro acolchado — y, a veces, en una camilla.

Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, de cinco días de duración, comenzaron el sábado en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Pekín, con más de 2.000 máquinas compitiendo en 51 pruebas mientras China mostraba a plena luz sus ambiciones en robótica. Un robot X-Humanoid con sede en Pekín marcó 9,39 segundos en los 100 metros, superando el récord humano de 9,58 segundos de Usain Bolt de 2009; Lightning, de Honor, había logrado antes una marca de prueba de 9,32 segundos.

Los Juegos también ofrecieron un salto de altura desde parado de 2,88 metros, por encima del récord humano de 2,45 metros de Javier Sotomayor, mientras que Tiangong Ultra corrió 400 metros en 38,16 segundos, adelantando la marca de 43,03 segundos de Wayde van Niekerk. Para los organizadores y seguidores, el espectáculo es una prueba de una industria china que avanza rápidamente. Una espectadora de Pekín, Li Yanfeng, dijo que el desarrollo ahora se sentía “imparable”.

Sin embargo, las carreras ofrecieron una medida del progreso menos pulida. Los velocistas podían acelerar, pero no frenar de forma fiable: varios se estrellaron contra la valla de contención azul, algunos perdiendo piezas, mientras un equipo de camilleros de cuatro personas retiraba las máquinas dañadas. Un robot se incendió brevemente después de una carrera. El contraste es llamativo: rendimiento atlético de récord en una arena controlada, junto a un fallo básico de control justo más allá de la línea de meta.

Esa brecha importa mientras el despliegue de Pekín tiene lugar en medio de una competencia tecnológica más amplia con Washington. China fabrica la mayoría de los robots humanoides del mundo, mientras que Estados Unidos ha endurecido el escrutinio y restringido las importaciones de nuevos humanoides fabricados en el extranjero por motivos de seguridad nacional. Los expertos siguen diciendo que las máquinas son principalmente para demostraciones, investigación y espectáculos, más que para un despliegue masivo en el mundo real.

Elon Musk amplificó la contradicción en un republicado en el que elogiaba la marca de 9,32 segundos de Lightning y señalaba que se estrelló contra el muro de seguridad “sin que su cintura implosionara con chispas volando”.

El mensaje desde Pekín fue claro: los robots de China se están volviendo extraordinariamente rápidos. La prueba más dura es si pueden detenerse, trabajar y resistir una vez que el espectáculo haya terminado.