Historia
agosto 26, 2026

El CEO de Unitree dice que los robots humanoides aún están a años de tener su momento tipo ChatGPT

El espectacular debut de Unitree ha intensificado el ciclo de expectativas en robótica, pero el CEO Wang Xingxing afirma que los humanoides domésticos todavía no pueden desenvolverse de forma fiable en entornos desconocidos. Su cautela contrasta con la afirmación de Nvidia sobre una preparación más rápida y con el optimismo de Vinod Khosla respecto al mercado de consumo.

Los robots humanoides pueden estar cautivando a los inversores, pero el director ejecutivo de Unitree pide un baño de realidad: una máquina que realmente pueda desenvolverse en un hogar corriente sigue siendo una perspectiva lejana.

El debate se ha desarrollado en medio de una oleada de dinero y expectativas en torno a la “IA física”. El año pasado, el capitalista de riesgo Vinod Khosla pronosticó un “momento ChatGPT” para la robótica en un plazo de dos a tres años, imaginando que la mayoría de los hogares en la década de 2030 podría contar con un asistente humanoide. Visualizaba modelos iniciales encargándose de trabajos acotados en la cocina —cortar, cocinar y limpiar— por entre 300 y 400 dólares al mes.

El CEO de Nvidia, Jensen Huang, adoptó un tono aún más optimista el mes pasado, al decir que el gran avance “ya ocurrió hace un par de años”. Su argumento considera que el punto de inflexión tecnológico ya está en marcha, y que el reto restante es, en gran medida, escalar un vasto mercado comercial.

Luego llegó la validación de mercado de Unitree. A principios de esta semana, el fabricante chino de robótica recaudó unos 900 millones de dólares en una salida a bolsa sobresuscrita en Shanghái; sus acciones se dispararon un 460% el primer día, situando su valoración cerca de los 50.000 millones de dólares. Sin embargo, la evaluación de Wang Xingxing en la Conferencia Mundial de Robots en Pekín el jueves fue notablemente menos exuberante.

Para Wang, la referencia no es una demostración pulida ni una tarea ejecutada tras un entrenamiento exhaustivo. Es un humanoide colocado en un hogar que nunca ha visto y que es capaz de completar “alrededor del 80% de las tareas” mediante comandos de voz o de lenguaje.

Ese estándar pone de manifiesto la brecha entre los robots que funcionan en pruebas controladas de fábrica y aquellos que pueden generalizar en hogares desordenados e impredecibles. Wang dijo que ese hito podría llegar en dos o tres años en condiciones favorables, pero podría tardar de cinco a diez años si el progreso se ralentiza. El G1 de Unitree ya se vende por 13.500 dólares, pero la asequibilidad por sí sola no producirá una revolución doméstica; la inteligencia física fiable es el premio más difícil.

Khosla y Wang comparten en términos generales una posibilidad de avances a corto plazo. Su diferencia radica en el grado de confianza: Khosla ve un servicio de consumo listo para expandirse, mientras que Wang afirma que la industria aún no ha demostrado que sus robots puedan manejar el mundo real.