Historia
agosto 27, 2026
La bomba del crecimiento del 70% de Nvidia impulsa las esperanzas sobre la IA y las alarmas por la financiación
El trimestre estelar de Nvidia y sus previsiones anuales sin precedentes han reavivado la confianza en el despliegue de la IA. Sin embargo, el creciente apoyo financiero del fabricante de chips a sus clientes mantiene vivo el debate sobre la financiación circular.
Nvidia ha dado a los creyentes en la IA su nueva prueba más contundente: ingresos récord, una previsión de crecimiento extraordinaria y una promesa capaz de mover los mercados de que la demanda no se ha enfriado. Pero los mismos resultados agudizaron una pregunta más difícil: si el auge está siendo financiado por un ecosistema cada vez más dependiente de la propia Nvidia.
La cronología comenzó con un espectacular segundo trimestre fiscal. Nvidia reportó 96.200 millones de dólares en ingresos, un alza interanual del 106%, mientras que las ventas de centros de datos alcanzaron los 89.000 millones de dólares, superando las expectativas de Wall Street y reforzando la opinión de que el gasto en infraestructura de IA sigue siendo intenso.1 El veredicto de Huang fue tajante: “La IA ha llegado a su punto de inflexión… Ahora, la computación es ingresos”.1
Luego llegó la sorpresa. En su conferencia de resultados, Nvidia emitió una previsión inusual para el año siguiente, proyectando un crecimiento anual de las ventas del 70%, muy por encima del aproximadamente 44% que esperaban los analistas. El consejero delegado Jensen Huang dijo que la empresa podía respaldar esa cifra porque la oferta, y no el apetito de los clientes, era el factor limitante: “Aunque nuestra demanda es mucho mayor que el 70%, nuestra oferta nos permite entregar con confianza un 70%”.2
Los alcistas ven una base de demanda que se amplía más allá de las mayores empresas de nube. La directora financiera Colette Kress afirmó que los proyectos de IA soberana, los proveedores regionales, las neoclouds y los clientes empresariales representarían aproximadamente la mitad del negocio de centros de datos, un argumento de diversificación dirigido directamente a los escépticos de la burbuja.3 Dan Ives calificó los resultados como un “trimestre magistral” y dijo que las previsiones reflejaban una “demanda masiva” en el despliegue de la IA.3
El contraargumento se centra en el papel de Nvidia como financiador además de proveedor. La empresa ha revelado garantías sustanciales, inversiones en laboratorios de frontera y apoyo crediticio para capacidad de nube de IA. Kress reconoció las críticas: “algunos llamarán a esto financiación circular. Nosotros lo vemos de otra manera”, y sostuvo que el capital independiente sigue evaluando cada operación y que Nvidia no está concediendo préstamos.2
Ese debate va más allá de los mercados. Elon Musk amplificó una investigación que afirma que las cifras oficiales del PIB de Estados Unidos pasan por alto gran parte de la contribución económica de Nvidia, lo que sugiere que el crecimiento pudo haberse subestimado en alrededor de 0,3 puntos porcentuales durante el último año.
4 La promesa es inmensa; también lo es la presión para demostrar que los ingresos de la IA pueden sostenerse finalmente sin el andamiaje financiero de Nvidia.