Historia
agosto 28, 2026

La previsión de crecimiento del 70% de Nvidia en IA reaviva el auge y las dudas sobre la financiación

El trimestre récord de Nvidia y su inédita previsión de crecimiento anual del 70% electrizaron a los alcistas de la IA. Pero el creciente apoyo de la compañía a sus clientes ha mantenido vivo el debate sobre la financiación circular.

Nvidia ha echado más leña al auge de la IA con una previsión de crecimiento que Wall Street no esperaba. El problema es que el propio esfuerzo de la empresa por financiar el ecosistema que compra sus chips sigue poniendo a prueba la confianza de los inversores en cuán autosostenible es realmente ese auge.

La cronología comenzó con un espectacular segundo trimestre fiscal: Nvidia reportó ingresos de $96.2 billion, un aumento interanual del 106%, y $89 billion procedentes de centros de datos. Luego hizo algo inusual —ofrecer una previsión para el año siguiente— y dijo que las ventas del ejercicio fiscal 2028 crecerían un 70%, muy por encima del aproximadamente 44% que habían proyectado los analistas. El CEO Jensen Huang calificó el próximo año de “bastante extraordinario”.

La tesis de Nvidia es que la demanda es enorme y se está ampliando. Huang dijo que la empresa podía abastecer con confianza un crecimiento del 70% aunque la demanda era mayor, porque “toda nuestra cadena de suministro está sometida a presión”. La CFO Colette Kress sostuvo que el negocio ya no es simplemente una apuesta por un puñado de compradores de Big Tech: se espera que los clientes no hiperescaladores —incluidos proyectos soberanos de IA, neoclouds y empresas— representen aproximadamente la mitad del negocio de centros de datos.

Esa es la respuesta de los alcistas a las conversaciones sobre una burbuja. David Sacks dijo que los resultados estaban “destrozando” las narrativas de que el gasto de capital en IA es una burbuja y de que el software como servicio está muerto. Elon Musk, por su parte, amplificó una investigación que sostiene que las cifras oficiales del PIB de Estados Unidos no captan gran parte de la contribución económica de Nvidia.

Pero la cuestión de la financiación no ha desaparecido. Nvidia ha invertido en laboratorios de IA y respaldado partes de la capacidad de sus socios de nube, incluida la exposición a garantías vinculada a proyectos que prestan servicio a OpenAI. Kress reconoció que los críticos lo llaman “financiación circular”, pero insistió en que Nvidia ve tecnología probada, un uso creciente y clientes limitados por la capacidad de cómputo, no un circuito cerrado de demanda artificial.

La división es ahora marcada: las cifras de Nvidia sugieren que la IA está pasando del experimento al despliegue industrial; los escépticos ven una cadena de suministro en la que el fabricante de chips ayuda cada vez más a financiar la demanda que valida su previsión.

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