Historia
agosto 29, 2026

El premio gordo de Nvidia en IA silencia las dudas de los alcistas, pero no las preguntas sobre financiación

El trimestre de 96.200 millones de dólares de Nvidia y su extraordinaria previsión de crecimiento reavivaron la confianza en el auge del gasto en IA. Sin embargo, los cuellos de botella de suministro, los márgenes decrecientes y las enormes garantías para los socios de IA hacen que los inversores pongan a prueba cuán duradero es realmente ese auge.

Los resultados de Nvidia dieron a los optimistas de la IA nuevas pruebas de que el gasto se está traduciendo en ingresos, mientras que los escépticos se vieron abocados a centrarse en las presiones de financiación, suministro y costes, inusualmente interconectadas, que subyacen a las cifras principales.

La historia comenzó con un trimestre que superó las expectativas. Durante los tres meses finalizados el 26 de julio, Nvidia informó de ingresos de 96.200 millones de dólares, un 106% más interanual, mientras que las ventas de centros de datos alcanzaron los 89.000 millones de dólares y el beneficio neto subió a 59.700 millones de dólares. Jensen Huang sostuvo que las cifras reflejaban un giro decisivo para la tecnología: «La IA ha alcanzado su punto de inflexión. Está realizando trabajo útil. Sus tokens son productivos y rentables».

Luego llegó la señal más sorprendente: una previsión poco habitual de que los ingresos crecerían un 70% en el ejercicio fiscal 2028, muy por encima del crecimiento de aproximadamente el 44% que los analistas habían anticipado. Huang calificó el próximo año de «bastante extraordinario», mientras que la directora financiera Colette Kress afirmó que la demanda era más amplia que la de las Big Tech, y que se esperaba que la IA soberana, las nubes regionales y los clientes empresariales y de edge representaran aproximadamente la mitad del negocio de centros de datos. El inversor Dan Ives lo calificó de un «trimestre magistral», afirmando que las previsiones subrayaban la enorme demanda de IA.

Ese triunfo no borró las salvedades. Huang afirmó que toda la cadena de suministro de la empresa estaba «realmente funcionando a plena capacidad»; la escasez de memoria está elevando los costes, y Nvidia espera que los márgenes brutos se reduzcan antes de estabilizarse. La defensa más sólida de la empresa es que la oferta ajustada constituye en sí misma una prueba de demanda. Pero sus relaciones financieras siguen siendo más difíciles de justificar: Nvidia reveló hasta 108.500 millones de dólares en exposición bruta a garantías, en gran medida vinculada a un campus en Ohio que albergará computación de Nvidia arrendada a OpenAI.

Kress rechazó la acusación de «financiación circular», insistiendo en que capital independiente evalúa cada transacción y que Nvidia «no está concediendo préstamos». En X, David Sacks declaró que la narrativa de una burbuja de gasto de capital en IA estaba siendo «destrozada», citando los ingresos, beneficios y previsiones de Nvidia. Elon Musk amplificó una investigación que sostiene que las cifras oficiales del PIB de Estados Unidos no recogen gran parte de la contribución de Nvidia a la economía.

Por ahora, Nvidia ha aportado una respuesta contundente a las dudas sobre la demanda. La próxima prueba es si los clientes pueden obtener suficientes ingresos de la IA como para justificar la creciente factura de infraestructura.

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