Historia
septiembre 2, 2026
Trump califica los centros de datos como una gallina de los huevos de oro mientras se extiende el rechazo de los votantes
Trump redobla su apuesta por los centros de datos de IA mientras comunidades e incluso otros republicanos se oponen por las facturas de electricidad, el uso de agua y el control local. La disputa ahora se está trasladando a la política de las elecciones de mitad de mandato.
Trump ve una expansión de la IA que puede generar empleos, reducir impuestos y otorgar una ventaja frente a China; los opositores ven costos de electricidad, presión ambiental y decisiones locales dejadas de lado. Incluso dentro de su partido, el debate político está pasando de si construir a quién paga el precio.
En una reunión del Gabinete celebrada en agosto, Trump mostró la magnitud de la infraestructura venidera al sostener una imagen del Hyperion Data Center de Meta superpuesto sobre Manhattan. Desde entonces ha presentado los centros de datos como una apuesta económica y geopolítica central, argumentando que la resistencia otorga una ventaja a Pekín.1
Ese mensaje se intensificó el lunes, cuando Trump dijo a las comunidades que rechazar los proyectos significaba elegir ser “atrasadas y pobres”. Las instó a “dejar que los datos reinen”, y luego advirtió: “Si matamos a la gallina de los huevos de oro, solo tendrán a ustedes mismos a quienes culpar”.2 Para Trump, el cálculo es directo: aceptar los almacenes que impulsan la IA, obtener empleos e inversión; rechazarlos, y China gana.
Los residentes que enfrentan proyectos propuestos han hecho un cálculo diferente. Citan facturas de servicios más altas, el uso intensivo de electricidad y agua, los efectos ambientales y la pérdida de control local. El rechazo se ha vuelto lo suficientemente intenso como para que funcionarios de más de una docena de comunidades enfrenten iniciativas de revocación vinculadas a las aprobaciones de estas instalaciones de alto consumo energético.2
La división ya es visible dentro de la administración y el GOP. El vicepresidente JD Vance reconoció que la mayor parte de la oposición surge cuando un nuevo centro de datos implica precios más altos de la electricidad, y sostuvo que los desarrolladores deberían añadir energía a la red en lugar de drenarla: “Si construyes un centro de datos, deberías estar devolviendo energía a la red, no sacándola”.3 Sin embargo, el compromiso de la Casa Blanca de compartir costos con las empresas tecnológicas sigue siendo voluntario.
Gobernadores y candidatos republicanos también han avanzado hacia pausas, revisiones e incentivos más estrictos. En Ohio, el asunto se ha convertido en un arma de campaña: un memorando del NRSC advirtió que los centros de datos son “el ancla que cuelga del cuello de Husted” en la contienda por el Senado, una señal de que la gallina de los huevos de oro de Trump se está convirtiendo en un lastre para las elecciones de mitad de mandato.4