Historia
septiembre 4, 2026

La compra de Hugging Face por parte de Nvidia pone en juego la independencia de la IA abierta

Nvidia y sus aliados presentan el acuerdo de Hugging Face como una forma de dar a la IA de código abierto el dinero y la infraestructura que necesita para crecer. Los analistas coinciden en que la plataforma es estratégicamente indispensable, pero advierten que situar su centro para desarrolladores dentro del fabricante de chips dominante del mundo podría cambiar quién ostenta el poder.

Hugging Face dedicó una década a convertirse en la plaza pública de la IA abierta y de pesos abiertos: un lugar donde los desarrolladores comparten modelos, conjuntos de datos y aplicaciones. Fundada en 2016, recaudó más de 395 millones de dólares y se acercaba a la rentabilidad a medida que su crecimiento se aceleraba; según informes, el año pasado rechazó una oferta mucho menor de Nvidia, de 500 millones de dólares.

El jueves, Nvidia confirmó una adquisición de 12.930 millones de dólares —su segundo mayor acuerdo— tras lo que Jensen Huang dijo que fue un proceso de licitación competitiva. El premio no es simplemente un negocio que genera unos 150 millones de dólares en ingresos anualizados. Es una plataforma utilizada por más de 18 millones de personas y 200.000 empresas, que alberga 3 millones de modelos, 500.000 conjuntos de datos y 1 millón de aplicaciones.

El argumento de Nvidia es sencillo: un mayor respaldo no tiene por qué implicar una puerta cerrada. Huang prometió que «Hugging Face seguirá siendo una plataforma abierta para todo el ecosistema de IA» y que no será necesaria la computación de Nvidia para desarrollar o implementar allí. Aravind Srinivas, de Perplexity, acogió favorablemente esa premisa y sostuvo que un repositorio accesible de modelos y herramientas abiertos es «absolutamente necesario» si la IA ha de seguir siendo útil para el público. El CEO de Google, Sundar Pichai, inversor de Hugging Face, afirmó de forma similar que la combinación fortalecería el ecosistema de modelos abiertos.

Pero la transacción ha agudizado una interpretación menos cómoda: Nvidia está comprando una capa decisiva por encima de sus chips. Jed Ellerbroek, de Argent Capital, calificó la estrategia como una forma de «proteger las joyas de la corona» —las ventas de GPU— al convertir en productos básicos otras partes de la pila y ampliar la base de clientes de Nvidia. Naveen Chhabra, de Forrester, afirmó que la propiedad también da a Nvidia señales tempranas sobre los modelos, conjuntos de datos y arquitecturas que están ganando impulso.

Gil Luria, de D.A. Davidson, describió la compra como una «medida defensiva»: mantener Hugging Face fuera de las manos de un gran laboratorio de IA o de Google podría proteger el código abierto, aunque poner un repositorio tan importante bajo cualquier gigante también concentra la influencia. Se espera que el acuerdo se cierre en la primera mitad de 2027. Hasta entonces, la promesa de neutralidad de Nvidia —y la disposición de los desarrolladores a confiar en ella— será la verdadera prueba.