Historia
septiembre 4, 2026
Uber elimina 3.300 empleos mientras acelera su apuesta por los robotaxis
Uber presenta los despidos como una simplificación necesaria de una empresa de rápido crecimiento, mientras que sus ambiciones en vehículos autónomos hacen que la reestructuración parezca un giro más marcado hacia un futuro más austero y liderado por los robotaxis.
Las ambiciones de Uber en materia de robotaxis no comenzaron con los despidos de esta semana. En 2020, la compañía lanzó su Grupo de Tecnologías Avanzadas, y luego vendió la operación de investigación antes de que terminara el año tras concluir que no contaba con los recursos para desarrollar vehículos autónomos por sí sola. En su lugar, pasó a centrarse en asociaciones, incluidas las establecidas con Rivian, Baidu y Pony.ai, y ahora prevé comprometer 10.000 millones de dólares para llevar los coches autónomos al mercado a gran escala.1
Esa estrategia cobró impulso el miércoles, cuando el consejero delegado Dara Khosrowshahi informó al personal de que Uber eliminaría unos 3.300 empleos —aproximadamente el 10 % de su plantilla global— en su mayor reducción desde la pandemia. La empresa planea recortar niveles de gestión, reducir a la mitad los equipos muy pequeños y consolidar las operaciones de ingeniería, ciencia y reparto; también limitará el trabajo remoto a menos del 1 % de los empleados. Khosrowshahi sostuvo que la rápida expansión había creado «más niveles, más coordinación, más responsabilidades fragmentadas» y estructuras que ya no se adaptaban a la escala de Uber.2
La postura de Uber es que se trata de una reestructuración, no de una retirada. Khosrowshahi dijo que la empresa ha «crecido por órdenes de magnitud» durante los últimos cinco años, y describió el resultado previsto como «un organigrama más simple orientado a construir en lugar de gestionar». Los ahorros, dijo, se reinvertirán en crecimiento, innovación y capacidades que incluyen un futuro autónomo.1
Esa distinción será más importante para los empleados que pierdan sus puestos. Uber afirma que los recortes no son un juicio sobre el rendimiento individual, sino un intento de avanzar más rápido. Sin embargo, el momento hace que la disyuntiva sea inequívoca: los puestos humanos se están reduciendo mientras la plataforma se compromete más firmemente con una tecnología concebida para disminuir con el tiempo la dependencia de conductores humanos.
El mercado en general ya ofrece una muestra de la propuesta competitiva. Elon Musk difundió la comparación de un pasajero entre cuatro viajes en robotaxi no supervisados de Model Y —50 minutos y ocho millas por 27,25 dólares— y un trayecto de Uber de 20 minutos que costó 33 dólares, incluida la propina.
3
Para Uber, el mensaje inmediato es la disciplina organizativa. La apuesta a más largo plazo es que una estructura corporativa más pequeña pueda financiar una posición en el centro de una economía del transporte autónomo.