Historia
septiembre 8, 2026
La IA está haciendo aún más brutal la crisis laboral de los graduados en China
Los graduados de China ven llegar la IA no como una promesa lejana, sino como una nueva amenaza en un mercado de contratación ya saturado, mientras un grupo más pequeño sostiene que el trabajo basado en la negociación y el contacto humano aún puede resistir la disrupción.
Los 12,7 millones de nuevos graduados de China están entrando en la fuerza laboral en medio de la convergencia de dos presiones: una economía débil que ha reducido las vacantes de nivel inicial y la rápida adopción de la IA, que está cambiando lo que buscan los empleadores. La ansiedad es especialmente intensa en un país donde el desempleo juvenil sigue siendo alto y la IA ha sido adoptada con un fuerte respaldo estatal y entusiasmo público.1
Para Jin Shangyu, una graduada de planificación urbana de 26 años, el cambio ya es palpable. Los empleos exigen cada vez más conocimientos de IA, mientras que un trabajo que antes se repartía entre varias personas al inicio de un proyecto de diseño ahora puede realizarse con unos pocos clics. Tras aproximadamente 150 solicitudes en Hong Kong y China continental —y un curso de IA de 400 dólares—, no había recibido respuesta. «Tengo la sensación de que nosotros, los nuevos graduados, somos exactamente el tipo de personas a las que la I.A. reemplazará», afirmó.1
La preocupación no es que la IA haya creado la crisis de empleo de los graduados en China, sino que ha llegado en su peor momento posible. Christian Yao, profesor titular en la Victoria University of Wellington, dijo que la tecnología llegó «en un momento particularmente difícil», aunque no fuera la causa principal. Advirtió que el trabajo administrativo, la investigación, el análisis básico y la programación se encuentran entre los puestos de oficina junior más expuestos a la automatización; incluso las vacantes relativamente junior exigen cada vez más títulos de máster o doctorado.2
Esa presión ha generado agotamiento además de miedo. Una graduada de radiodifusión dijo que presentó más de 2.800 solicitudes en un año, recibió menos de 20 entrevistas y ninguna oferta. Los empleadores, afirmó, quieren a alguien que pueda empezar de inmediato, no a alguien a quien deban formar.2
Pekín ha respondido con cautela, instando a las empresas a evitar despidos impulsados por la IA y anunciando apoyo específico al empleo en enero. Sin embargo, los graduados deben afrontar por sí mismos la convulsión. Wang Luna, una graduada en gestión que también ha tenido dificultades para encontrar trabajo, adopta una visión más esperanzadora: los empleos que requieren negociación y contacto cara a cara podrían ser más difíciles de automatizar. «Aún necesitas algo que los robots y la IA no puedan hacer para sobrevivir», afirmó.2
Para Jin, eso todavía no es un consuelo. Está utilizando IA para crear su portafolio mientras espera que se calme la turbulencia del mercado: participante en la transformación, pero sin saber si esta le hará espacio.2