Historia
septiembre 8, 2026
Los editores exigen destruir los modelos de IA mientras Microsoft califica de infrecuente la copia de Copilot
Los editores sostienen que las empresas de IA convirtieron periodismo sin licencia en productos competidores que erosionan el negocio que sostiene la labor informativa. Microsoft replica que la escasa coincidencia textual de Copilot demuestra que es una herramienta con un propósito diferente, no un sustituto de la obra original.
El último frente en la guerra del copyright se abrió cuando The Seattle Times y Newsday demandaron a OpenAI y Microsoft, alegando que su periodismo fue utilizado sin permiso para entrenar sistemas de IA. Su demanda se suma a los litigios de The New York Times, autores y cientos de periódicos locales, todos planteando una preocupación común: los chatbots pueden responder a las preguntas de los lectores sin dirigirlos de vuelta a los editores que pagaron por los reportajes.1
Los dos medios buscan una reparación inusualmente amplia. Además de indemnizaciones, quieren que se destruyan las copias de sus obras, los conjuntos de datos de entrenamiento que las contienen y los modelos de IA que las incorporan. Su caso nombra a Microsoft porque su producto Copilot se basa en tecnología de OpenAI. Para los editores, la disputa no se trata simplemente de fragmentos aislados: se trata de sistemas comerciales que, según afirman, se construyeron a partir del trabajo de las redacciones y ahora compiten por los ingresos de audiencia y suscripciones.
La respuesta de Microsoft, presentada el viernes en un litigio consolidado relacionado iniciado por editores y autores, cuestiona la premisa de que Copilot sustituye de manera significativa las obras subyacentes. La compañía afirma que entregó 8,2 millones de registros de chat seleccionados por ser especialmente propensos a contener contenido periodístico. Su análisis encontró 59.545 conversaciones con al menos 16 palabras en común con material periodístico; un experto del Center for Investigative Reporting identificó 51 casos de «coincidencia sustancial». En un análisis separado de libros, Microsoft afirma que solo 24 respuestas contenían 30 o más palabras coincidentes.2
Microsoft sostiene que esas cifras refuerzan su defensa de uso legítimo: los grandes modelos de lenguaje pueden entrenarse con material protegido por copyright, pero sus resultados cumplen un «propósito transformativo» en lugar de reproducir el producto original. Los editores consideran la misma tecnología una amenaza directa para el mercado. El principal abogado de The Times, Ian Crosby, expresó con contundencia la postura contrapuesta, al afirmar que la fase de prueba demuestra que Microsoft y OpenAI «robaron de The New York Times para crear productos comerciales que sustituyen su periodismo».2
Microsoft solicita un juicio sumario, que podría poner fin al caso de forma anticipada. Si el juez rechaza esa petición, la disputa sobre si la IA es transformación o sustitución avanzará más profundamente en los tribunales.