Historia
septiembre 9, 2026
El repunte de contratación de agosto plantea a la Fed un nuevo dilema sobre la inflación
El informe de empleo de agosto reforzó el argumento de que la economía estadounidense sigue siendo sólida, pero también agudizó la división sobre lo que esa resiliencia exige a la Reserva Federal: paciencia si la inflación se enfría, u otro aumento de tasas si no lo hace.
El declive de la contratación durante el verano terminó abruptamente el viernes, cuando el Departamento de Trabajo informó que los empleadores estadounidenses añadieron 162.000 puestos de trabajo en agosto, el mayor aumento mensual desde marzo. La tasa de desempleo se mantuvo en el 4,1%, incluso cuando más personas ingresaron a la fuerza laboral.1
El resultado superó ampliamente la previsión de los economistas de apenas 53.000 nuevos empleos. También revisó al alza los meses anteriores: julio pasó de una pérdida reportada de 23.000 puestos a una ganancia de 21.000, mientras que la ganancia de junio se elevó a 31.000.1
La contratación fue lo suficientemente amplia como para cuestionar la narrativa de una economía en enfriamiento. Los restaurantes y bares añadieron 59.000 empleos, la educación pública ganó 42.000 y la manufactura añadió 16.000. Sin embargo, el informe presentó complicaciones bajo el titular: las industrias de la información perdieron 23.000 puestos, mientras que la ganancia de 13.000 empleos en la atención sanitaria quedó muy por debajo de su promedio reciente.1
Para los economistas de mercado, la consecuencia inmediata no fue la celebración, sino una renovada fijación en los precios. Chris Rupkey de Fwdbonds calificó al mercado laboral de «vivo y sano», y afirmó que estaba generando empleos que mantienen el crecimiento «claramente en terreno positivo».1 Pero la fortaleza de ese panorama elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro e inclinó a los mercados hacia la posibilidad de un aumento de tasas por parte de la Fed en su reunión del 15 y 16 de septiembre.1
Ellen Zentner de Morgan Stanley Wealth Management planteó el siguiente paso con más cautela: «Una sorpresa al alza en las nóminas probablemente aumentará las preocupaciones sobre una subida de tasas», pero el resultado depende de los próximos informes de inflación.1 Los funcionarios de la Fed, incluidos Christopher Waller y Michael Barr, también han indicado que podrían mantener las tasas sin cambios si la inflación continúa moderándose, y subirlas si no lo hace.1
El presidente Donald Trump adoptó la postura opuesta, calificándolo de una «gran cifra de empleos» mientras exigía tasas más bajas en lugar de una subida.2 Las próximas lecturas de precios al productor y al consumidor determinarán si el repunte de agosto se convierte en evidencia de fortaleza económica, o en una advertencia de que la presión inflacionaria sigue viva.