Historia
septiembre 12, 2026

La recompra de 6.000 millones de dólares de Bessent no logra enfriar la fiebre del mercado de bonos

El veredicto del mercado fue rápido: una recompra de bonos del Tesoro destinada a tranquilizar a los inversores subrayó en cambio su inquietud, mientras una venta masiva mundial impulsada por el petróleo añadió otra fuente de presión.

El intento de Scott Bessent de calmar el mercado de bonos del gobierno estadounidense comenzó con una recompra de bonos del Tesoro por 6.000 millones de dólares. Pero, en lugar de proporcionar un impulso decisivo a la confianza, la medida decepcionó a los inversores y fue seguida por un salto en los rendimientos de los bonos del Tesoro.

La reacción agudizó la sensación de que el mercado sigue siendo difícil de contener. Una fuente calificó el episodio como el fracaso de Bessent para romper la «fiebre» que se ha apoderado de los bonos estadounidenses, una frase que refleja la persistencia de la ansiedad de los inversores pese a la intervención oficial.

La presión no se detuvo en las fronteras de Estados Unidos. A medida que el petróleo subía hasta los 109 dólares, se reavivó una venta masiva más amplia de bonos a nivel mundial, vinculando la renovada debilidad del mercado de bonos del Tesoro con una repricing más amplia en la renta fija.

La secuencia deja un contraste incómodo. La recompra buscaba señalar apoyo y mejorar la confianza del mercado; el aumento de los rendimientos sugirió que los inversores estaban más centrados en las fuerzas que aún empujaban al alza los costes de endeudamiento. Con el petróleo añadiendo nuevas preocupaciones sobre la inflación y el riesgo de mercado, la fiebre del mercado de bonos que Bessent intentó enfriar parece haber regresado.