Historia
septiembre 14, 2026
Musk deja ir a Apple, pero mantiene a OpenAI en el punto de mira antimonopolio
Las empresas de Musk han dado marcha atrás en su disputa con Apple sin explicar por qué, mientras siguen presentando a OpenAI como el principal beneficiario de un acuerdo para el iPhone presuntamente anticompetitivo. Apple y OpenAI, por su parte, han rechazado la teoría del monopolio y han cuestionado si las empresas de Musk siquiera pueden plantearla.
La disputa comenzó en 2024, cuando Apple anunció que ChatGPT se integraría en las funciones del iPhone. Elon Musk denunció el acuerdo como un permiso para que OpenAI instalara «software espía inquietante» en los dispositivos de los usuarios.1
Para 2025, X y SpaceXAI habían convertido esa indignación en una demanda antimonopolio contra Apple y OpenAI. Alegaron que la asociación otorgaba a las empresas un monopolio sobre las consultas de IA de los usuarios de Apple y perjudicaba la competencia tanto en los mercados de chatbots como de teléfonos inteligentes. Musk también había argumentado que las prácticas de la App Store de Apple hacían «imposible que cualquier empresa de IA aparte de OpenAI alcance el puesto n.º 1», calificándolo de una «violación antimonopolio inequívoca».1
La respuesta de Apple fue que el acuerdo con ChatGPT no era exclusivo, mientras que tanto Apple como OpenAI argumentaron que las empresas de Musk no fabrican teléfonos inteligentes y, por tanto, carecen de legitimación para presentar reclamaciones vinculadas a ese mercado. Apple advirtió que la teoría de Musk podría convertir los acuerdos rutinarios con proveedores en riesgos antimonopolio. OpenAI calificó la demanda como un esfuerzo de acoso por parte de un rival que intenta ponerse al día, y señaló que Musk no había identificado una estimación sólida del cierre del mercado de chatbots.1
Luego llegó la presentación del lunes. X y SpaceXAI dijeron que habían «resuelto sus reclamaciones» contra Apple y acordaron no reactivarlas, aunque la presentación no reveló ni un acuerdo ni una explicación de la retirada. Fundamentalmente, «no buscan desestimar» sus reclamaciones contra OpenAI.2
Eso deja intacta la disputa central mientras el caso acotado se encamina al juicio este otoño. Las empresas de Musk ahora pueden centrar su argumento en si OpenAI utilizó el acuerdo con Apple para acaparar el mercado de chatbots, una afirmación que OpenAI sigue negando rotundamente. El momento podría importar: este verano se ordenó a Apple presentar mensajes internos sobre la asociación, material que podría ayudar a Musk a perfeccionar su caso incluso después de retirar a la propia Apple.1