Historia
septiembre 16, 2026

Trump y Huang desestiman la alarma por la IA mientras los críticos de seguridad piden frenar

El choque sobre la IA ya no es solo un debate técnico: Trump y Huang presentan las advertencias como un obstáculo para el liderazgo estadounidense, mientras que los investigadores centrados en la seguridad consideran necesarias la moderación y la coordinación antes de que la tecnología supere a la supervisión.

El argumento se había estado gestando antes de que los teléfonos empezaran a sonar. El exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon dijo que había dejado el laboratorio tras concluir que las personas que desarrollaban IA avanzada creían que esta «podría matarnos a todos antes de que termine la década». Jensen Huang, de Nvidia, elogió la valentía de Coxon por alzar la voz, pero rechazó la previsión de extinción por considerarla poco científica.

Durante el fin de semana, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, aumentó la presión con un ensayo, Debemos marcar el ritmo de la frontera, en el que instaba a un enfoque más lento del desarrollo y a la coordinación entre gobiernos. La intervención planteó una división más amplia: si la cautela es una barrera de protección necesaria o una invitación para que los competidores se adelanten.

Luego, el lunes, la entrevista de Huang en la All-In Summit de Los Ángeles fue interrumpida por una llamada del presidente Donald Trump. Puesto en altavoz ante una multitud que vitoreaba, Trump calificó el «catastrofismo» sobre la IA de «engaño» y declaró: «Los robots no tomarán el control». Dijo que Estados Unidos debía tener cuidado, pero no debía dejar de avanzar en la tecnología.

Los clips circularon rápidamente en X, donde David Sacks amplificó el momento como un intercambio «IMPERDIBLE» y citó la insistencia de Trump en que el pánico era «todo un engaño».

Huang se situó en gran medida del mismo lado que Trump en el argumento, aunque con una formulación más matizada. La seguridad de la IA, dijo, es «primordial», y Estados Unidos puede liderar «y hacerlo de forma segura». Su distinción más tajante fue entre denunciar problemas concretos dentro de una empresa —algo que respaldó— y las predicciones generalizadas desvinculadas de la evidencia.

Esa coincidencia generó escepticismo en otro relato del evento, que señaló la dependencia de Nvidia de que los laboratorios de IA compren cada vez más chips y cuestionó si restar importancia al riesgo existencial es simplemente un buen negocio. El consenso en el escenario pudo haber sido ruidoso; el conflicto sobre quién asume el riesgo de avanzar rápido sigue sin resolverse.