Historia
septiembre 17, 2026
La cena de Trump con Xi pone de manifiesto los intereses de Silicon Valley en China
La lista de invitados prevista presenta la cena como algo más que pompa diplomática: los ejecutivos tecnológicos navegan una Casa Blanca cuya política sobre China, agenda de IA y capacidad de influencia regulatoria afectan directamente a sus empresas, mientras los críticos ven un cortejo cada vez más conspicuo de la influencia presidencial.
Días antes de la prevista cena de Estado en la Casa Blanca para el presidente chino Xi Jinping, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, ya demostraba públicamente su acceso al presidente Trump. Un informe señaló que Huang había recibido recientemente llamadas de Trump, incluida una puesta en altavoz durante una aparición en una conferencia.1
Ese momento fue amplificado por David Sacks, quien volvió a publicar imágenes anunciadas como un «momento increíble» en el que Trump llamó a Huang mientras este estaba en el escenario de la cumbre All-In.
2 En otra republicación, Sacks destacó la misma aparición por incluir una «llamada telefónica legendaria de @POTUS», junto con una conversación sobre IA, China y la próxima revolución industrial.
3
Ahora se espera que Huang esté entre los líderes tecnológicos en la cena de Trump para Xi la próxima semana. El evento también incluirá al director ejecutivo de Apple, Tim Cook, y al director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, según los informes sobre la lista de invitados.4 La convergencia es notable porque las tres empresas se encuentran cerca del centro de la competencia de Estados Unidos con China por los chips, la inteligencia artificial y la infraestructura de datos.
La cobertura ofrece dos interpretaciones marcadamente distintas de la cercanía de los ejecutivos a Trump. La creciente visibilidad de Huang se retrata con sospecha: «¡Puede que alguien se esté poniendo bastante nervioso por la regulación de la IA y los centros de datos!»1 La prevista aparición de Cook se enmarca de forma aún más directa: como una prueba temprana de su supuesto nuevo papel como el «susurrador dedicado de Trump» de Apple.4
La cena en sí es diplomacia formal. Pero su lista de invitados hace que también parezca otra cosa: una reunión de alto riesgo en la que los líderes empresariales buscan un asiento cerca de la administración que decide las reglas de la rivalidad tecnológica con Pekín.