Historia
septiembre 18, 2026

Revolut se enfrenta a una exigencia de rescate de 3 millones de dólares tras informes de filtración de datos

Los informes presentan el incidente como algo más que una filtración rutinaria de datos: la información de los clientes presuntamente se convirtió en una herramienta para delincuentes que buscaban tanto capacidad de extorsión como objetivos cripto potencialmente lucrativos. Revolut queda atrapada entre las afirmaciones de una vulneración impulsada por suplantación de identidad y las dudas sobre cuántos datos de clientes llegaron a manos de estafadores.

La secuencia reportada comenzó con una presunta operación de suplantación de identidad dirigida a la infraestructura estatal de correo electrónico de Italia. Los hackers afirmaron haber vulnerado el sistema y haberlo utilizado para perseguir a clientes de Revolut descritos como «ballenas cripto», personas que se presume poseen saldos sustanciales de activos digitales.

El siguiente paso reportado fue más concreto y más personal. Los datos de casi 700 clientes de Revolut fueron entregados a estafadores, según un informe independiente, convirtiendo una presunta vulneración de sistemas en un riesgo directo para los titulares de cuentas. Los informes disponibles no detallan con precisión qué información se compartió ni identifican a los clientes afectados, pero la cifra sugiere una operación dirigida en lugar de indiscriminada.

Esa presunta selección de objetivos es fundamental para el caso. Una versión presenta el interés de los hackers como una búsqueda de poseedores de criptomonedas de alto valor; otra se centra en los clientes cuyos datos llegaron a manos de estafadores. En conjunto, describen el mismo punto vulnerable: la información personal puede exponer a los usuarios no solo al phishing y a las estafas de identidad, sino también a intentos de determinar quién podría poseer activos valiosos.

El episodio escaló entonces hasta convertirse en una exigencia de extorsión. Según los informes, los hackers exigieron a Revolut el pago de 3 millones de dólares tras la filtración de datos, amenazando a la empresa con las consecuencias de que la información comprometida se hiciera pública o fuera explotada de alguna otra manera.

Los informes dejan sin resolver cuestiones clave, entre ellas el alcance total de la filtración, la autenticidad de las afirmaciones de los atacantes y si la presunta exigencia de rescate estaba vinculada a todos los datos de los clientes. Pero la cronología es contundente: presunto acceso, datos específicos de clientes y luego una exigencia multimillonaria.