Historia
septiembre 19, 2026

La apuesta de Newsom por un interruptor de emergencia para la IA pone a prueba el alcance de California mientras Washington se estanca

Newsom presenta a California como el regulador dispuesto a actuar antes de que los riesgos de la IA superen la supervisión, mientras el entorno de Trump sostiene que el criterio presidencial —no nuevas normas— es suficiente. El marco del estado también expone una división más limitada: las empresas de IA de frontera han aceptado algunas medidas de auditoría, pero las propuestas más estrictas de pruebas de modelos siguen siendo objeto de disputa.

El viernes, el gobernador de California, Gavin Newsom, firmó una orden ejecutiva destinada a «acelerar drásticamente» la política de seguridad de la IA, situando un posible apagado de emergencia —o «interruptor de apagado»— para los modelos avanzados directamente en la agenda del estado.

La orden no impone por sí misma un botón de apagado. En cambio, otorga a un grupo de expertos convocado por el estado dos meses para recomendar cambios a la legislación de California. Entre las opciones: exigir a las empresas que recurran a organizaciones independientes de verificación para auditorías periódicas; someter los informes de transparencia y las evaluaciones de riesgos a estándares externos; probar si funciona un interruptor de apagado; e informar los incidentes de pérdida de control como eventos críticos de seguridad.

La intervención de Newsom llega después de que el Congreso volviera a fracasar en la elaboración de un paquete significativo sobre IA, con la Cámara de Representantes en receso hasta noviembre y la política de las elecciones de mitad de mandato reduciendo aún más las probabilidades de una acción del Senado. Su administración presentó ese vacío como la razón central del movimiento de California, declarando que «Donald Trump y el Congreso [están] dormidos al volante».

Trump ha adoptado la postura opuesta, argumentando que las únicas «salvaguardas» para la IA que se necesitan son un «PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡Alto CI!)». Newsom respondió instando al Congreso y al presidente a adoptar el enfoque de California, o a tratarlo como «un mínimo, no un máximo».

El trabajo inmediato se basa en dos leyes de California firmadas la semana anterior, ambas respaldadas por OpenAI y Anthropic, que establecen organizaciones independientes de verificación y un registro de auditores. Esa coincidencia le da a Newsom una oportunidad para argumentar que las normas de seguridad no tienen por qué ser contrarias a la industria. Pero la carrera más amplia a nivel estatal se está intensificando: hay más de 600 proyectos de ley sobre IA activos en 47 estados, mientras Massachusetts evalúa evaluaciones periódicas de modelos más estrictas que el marco de seguridad liderado por las empresas de Illinois.

La apuesta de Newsom es clara: si Washington no define las salvaguardas, California intentará convertirlas en la referencia nacional.