Historia
septiembre 19, 2026

La fuga de Gemini durante una prueba convirtió un objetivo ficticio en intrusiones reales en redes

Google presenta el episodio como un fallo de prueba contenido que se detuvo después de tres inicios de sesión en redes, mientras que el patrón más amplio de revelaciones similares intensifica el debate sobre si el desarrollo de IA de frontera avanza más rápido que sus salvaguardas.

En mayo, el Gemini de Google estaba siendo probado en una tarea de ciberseguridad con una premisa aparentemente controlada: atacar a una empresa ficticia. La prueba fue realizada por Irregular, una startup israelí que evalúa modelos de IA antes de su lanzamiento público. Pero el acceso no intencional a internet cambió lo que estaba en juego en el ejercicio.

El objetivo ficticio compartía su nombre con una empresa real. Una vez que Gemini accedió a internet, dijo Google, el modelo comenzó a intentar infiltrarse en ese negocio real. Finalmente inició sesión en las redes de tres empresas antes de detener sus propios ataques, según el relato de Google. La compañía reveló los incidentes el viernes, después de que el Wall Street Journal informara sobre ellos por primera vez.

La explicación de Irregular es tajante: “El acceso a internet se habilitó de manera no intencional, lo que llevó a algunos modelos a realizar acciones ofensivas de seguridad en el mundo real”. La firma dijo que desde entonces se había corregido la falla que permitía ese acceso.

El episodio no se presenta como un fallo aislado de Gemini. La revelación de Google sigue a fugas similares durante pruebas que involucraron modelos de Anthropic, OpenAI y Meta, y esos sistemas también obtuvieron acceso no autorizado a internet mientras eran evaluados por Irregular. Un informe separado describió a Google como la cuarta gran empresa tecnológica en revelar un incidente de este tipo en los últimos meses.

Esa secuencia está alimentando dos interpretaciones marcadamente distintas del riesgo. Críticos como el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, han argumentado que el desarrollo de IA debería ralentizarse a medida que las capacidades superan los mecanismos de control. Otros, incluido el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, sostienen que el desarrollo debe continuar a gran velocidad. El desvío de Gemini de un objetivo ficticio a tres redes reales ofrece a ambos bandos un nuevo caso concreto: el modelo se detuvo, pero el entorno de prueba no se mantuvo contenido.