Historia
septiembre 23, 2026
California obliga a los centros de datos de IA a asumir los costos, pero los críticos cuestionan la urgencia política
Los legisladores de California están tratando el auge de los centros de datos de IA como un desafío inminente para los servicios públicos y el agua que exige supervisión pública. Sus defensores consideran las nuevas normas una salvaguarda contra costos ocultos, mientras que los críticos cuestionan si el tema ocupa un lugar lo bastante alto como para dominar la atención política.
El gobernador Gavin Newsom ha promulgado siete proyectos de ley destinados a impedir que los centros de datos de IA trasladen los costos de sus enormes necesidades de electricidad y agua a los hogares de California. El paquete ordena a la Comisión de Servicios Públicos de California crear una nueva categoría tarifaria para los centros de datos y exige a los operadores financiar mejoras en las redes eléctricas y los sistemas de agua locales.1
Newsom presentó las medidas como una línea trazada contra un enfoque desregulador en otros lugares. «Quienes se benefician de los centros de datos» no deberían hacerlo «a nuestra costa», afirmó, al sostener que, de lo contrario, las comunidades enfrentan una mayor demanda de electricidad, limitaciones en la red, uso de agua y contaminación.1
La legislación también comienza a abrir lo que los investigadores ambientales describen como una caja negra de la industria. A partir del próximo año, los operadores deberán informar mensualmente sobre el uso de energía conforme a la AB 1577; otros proyectos de ley exigen divulgaciones sobre el agua durante los procesos de permisos o licencias, imponen obligaciones de infraestructura y eliminan amplias exenciones de revisión ambiental.2
Para los defensores, la urgencia no se debe simplemente al tamaño de las instalaciones de IA, sino a la incertidumbre que las rodea. Mark Specht, analista de la Unión de Científicos Preocupados, dijo que es «sumamente frustrante» carecer de la información básica necesaria para determinar si los centros de datos están aumentando las facturas de servicios públicos o agotando los recursos locales.2 Advirtió que la evidencia aún no demuestra que los centros de datos hayan elevado las tarifas eléctricas; en algunas condiciones, su demanda adicional podría distribuir más ampliamente los costos fijos de la red y reducir las facturas.2
Ese matiz no ha eliminado la preocupación sobre dónde está llegando el auge. Los investigadores descubrieron que los proveedores de agua en distritos que albergan centros de datos se negaron a divulgar cifras de uso, mientras que los nuevos proyectos de hiperescala se están desplazando hacia comunidades rurales, con estrés hídrico y de menores ingresos. Iris Stewart-Frey, profesora de la Universidad de Santa Clara, calificó las leyes como «un paso en la dirección correcta», aunque señaló que las divulgaciones de agua realizadas una sola vez no revelarán las tendencias anuales de consumo.2
El impulso político también tiene escépticos. David Sacks difundió una encuesta que sugiere que los votantes de California sitúan la IA y los centros de datos apenas en el noveno lugar entre sus preocupaciones, y sostuvo que los consultores de campaña que elevan el tema deberían «tocar césped».
3 La respuesta de California es que la baja visibilidad es precisamente la razón por la que se necesitan normas de divulgación y costos antes de que la carga se vuelva imposible de ignorar.1