Historia
septiembre 30, 2026
El almuerzo sobre IA de Trump puso al campo de la desregulación en el centro de la mesa
El plano de asientos de la Casa Blanca ofreció una lectura contundente de la disputa sobre la IA: las figuras de la industria que buscaban margen para desarrollar tecnología ocuparon los asientos más cercanos, mientras los defensores de barreras de protección más sólidas parecían más alejados de la órbita del presidente.
El martes, el presidente Donald Trump convocó un almuerzo de dos horas sobre IA en el Salón Este, reuniendo a 34 personas del gobierno, Silicon Valley y las finanzas. El encuentro versó nominalmente sobre inteligencia artificial, pero su puesta en escena subrayó una disputa más intensa sobre quién puede dar forma al enfoque de Washington hacia la tecnología.1
Los asientos más cercanos fueron para el director de Nvidia, Jensen Huang, y Elon Musk, el director de Tesla y SpaceX, quienes flanquearon a Trump. Mark Zuckerberg, de Meta, y Sundar Pichai, de Google, se sentaron a un puesto de distancia, mientras que el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y Satya Nadella, de Microsoft, estaban al otro lado de la mesa. La disposición situó en el centro de la órbita del presidente a las empresas que gastan decenas de miles de millones en modelos de IA y centros de datos.1
Esa disposición también tenía implicaciones políticas. Huang ha instado a la Casa Blanca a flexibilizar los controles de exportación de chips de IA a China y a mantener al sector libre de regulación. El asiento de Musk, por su parte, indicó una relación reparada tras su disputa pública de meses con Trump sobre políticas al inicio de la administración.1
En contraste, Dario Amodei, de Anthropic —una de las voces más destacadas de la industria a favor de una regulación agresiva— se sentó hacia el extremo más alejado de la mesa. Estuvo acompañado en una sala que incluía al vicepresidente JD Vance y al presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson, funcionarios que consideran las salvaguardias formalizadas como un posible lastre para la competitividad de Estados Unidos.1
La división también fue visible después de la comida: Musk apareció con otros líderes tecnológicos fuera de la Casa Blanca, mientras Johnson habló con los periodistas tras lo que fue descrito como el «almuerzo de la Superinteligencia» de Trump.
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El almuerzo no resolvió el debate sobre las normas de IA. Pero dejó claro qué postura estaba física —y políticamente— más cerca del presidente.