Historia
octubre 8, 2026
Los estadounidenses quieren que se ralentice la IA antes de que escape al control humano
Los estadounidenses coinciden ampliamente en que la IA necesita barreras de protección humanas más firmes y protecciones para los trabajadores, pero la encuesta muestra una división más marcada sobre si Washington debería priorizar la rivalidad económica o los riesgos sociales y ambientales de la tecnología.
Las señales de advertencia llegaron antes que el consenso político. El Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos encuestó a 2.140 adultos estadounidenses del 24 al 28 de septiembre y descubrió que el 64% cree que la inteligencia artificial se está desarrollando «demasiado rápido». Solo el 27% dijo que el ritmo era adecuado, mientras que el 8% afirmó que era demasiado lento.1
Esa inquietud atraviesa las líneas partidistas, aunque divergen los argumentos sobre qué hacer después. Aproximadamente ocho de cada 10 adultos dijeron que es extremadamente o muy importante que el gobierno federal mantenga la IA bajo control humano y proteja a la fuerza laboral. Para Ron Theusch, un camionero de Minnesota, la amenaza es tangible: imagina «una fila de camiones autónomos 24/7» reemplazando a trabajadores como él.1
La encuesta se produce en medio de un impulso nacional para ampliar los sistemas de IA y los centros de datos que los respaldan. El presidente Donald Trump se ha resistido a ralentizar el desarrollo, argumentando que Estados Unidos no puede ceder ventaja a China. Pero el sondeo sugiere que muchos estadounidenses no están dispuestos a considerar la carrera con Pekín como la prioridad predominante: menos encuestados calificaron la competencia con China como muy importante que quienes calificaron así el control humano, los empleos, el daño ambiental o el crecimiento económico.1
Las diferencias partidistas siguen siendo claras. Los demócratas fueron más propensos a decir que la IA avanza demasiado rápido y a priorizar la reducción del daño ambiental; los republicanos fueron más propensos a destacar el crecimiento económico y la competencia internacional. Sin embargo, ninguno de los dos partidos genera mucha confianza pública: alrededor de cuatro de cada 10 estadounidenses dijeron no confiar ni en los demócratas ni en los republicanos para gestionar la IA.1
Stephanie Stewart, una maestra de Utah que utiliza IA en su trabajo, resumió la tensión: «Hay que proteger a los niños. Hay que proteger a los adolescentes. Hay que proteger la privacidad… tenemos que intentar hacer algo».1 El mensaje del público no es un rechazo de la IA. Es una exigencia de que la velocidad no se convierta en un sustituto del control.