Historia
29 de oct de 2026
El fuerte crecimiento plantea a la Fed una nueva prueba de inflación
Los últimos datos refuerzan la idea de que la economía estadounidense ha evitado una desaceleración, al tiempo que agudizan el dilema de la Reserva Federal: la demanda sigue siendo robusta justo cuando la inflación muestra señales de una renovada presión.
La Reserva Federal comenzó la semana argumentando que tenía margen para esperar. Tras mantener su tasa de referencia entre el 3,75% y el 4% el miércoles, el presidente Kevin Warsh dijo que el período por delante era «rico en información» y que los responsables de la política monetaria estaban deseosos de asimilar lo que estaba sucediendo en la economía y el mundo.1
Los datos del jueves hicieron que esa paciencia pareciera más complicada. El Departamento de Comercio informó que el producto interno bruto de Estados Unidos creció a un ritmo anualizado del 3,4% en el tercer trimestre, superando la previsión del 3,1% y acelerándose desde el 2,2% del trimestre anterior. La expansión no fue meramente un efecto estadístico: el gasto de los consumidores aumentó un 3,8%, mientras que la inversión privada interna se disparó un 19,4%, impulsada por el gasto en equipos y propiedad intelectual vinculado al despliegue de la IA.1
Esa fortaleza respalda la lectura optimista de la economía. Chris Rupkey, de Fwdbonds, dijo que el crecimiento avanzaba «a toda máquina» pese a la incertidumbre geopolítica y los mayores costos de la energía, y sostuvo que el PIB real había vuelto a superar una tasa de crecimiento del 3% por primera vez en un año.1 Los bajos despidos reforzaron ese argumento, ya que las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo cayeron a 194.000 en la semana que terminó el 24 de octubre.
Pero el mismo informe ofreció el contrapunto no deseado para la Fed. El índice general de precios de gastos de consumo personal de septiembre subió un 0,5%, el mayor avance mensual desde marzo, dejando la inflación anual en el 3,6%, todavía muy por encima del objetivo del 2% del banco central. El PCE subyacente aumentó un 0,3% en el mes y un 3,1% interanual.1
La energía fue la culpable inmediata: la gasolina y otros bienes energéticos subieron un 9,2% en septiembre. Sin embargo, las presiones sobre los precios no se limitaron a los surtidores, ya que los servicios, excluyendo la energía y la vivienda, aumentaron un 0,4%. Las cifras trimestrales de inflación ofrecieron cierto alivio, pero la secuencia es clara: la Fed hizo una pausa, el crecimiento sorprendió al alza y la inflación se aceleró, lo que hace más difícil aplazar su próximo movimiento.